viernes, 12 de noviembre de 2010

La Raya Verde, de Matisse

La raya verde (Madame Matisse)

Henri Matisse
Material: Óleo sobre lienzo.
Medidas: 40.6 x 32.4 cm.
Museo: Statens Museum Fur Kunst. Copenhagen


Descripción y análisis de la obra:
La obra representa el retrato de la esposa de Matisse, un retrato duro y colorista que define a la perfección el momento por el que el autor se identifica con sus “fauves” sus composiciones preferidas, sus fieras particulares. La mujer, seria y en posición de posar para el retrato, desvía ligeramente su mirada del frontal del cuadro, ofreciendo un aspecto de tranquilidad y al mismo tiempo de tensión.
Pero lo más importante de la composición es el juego de líneas y de colores que definen el retrato, líneas que definen bruscamente el límite de las formas de la cara y el vestido, y colores poco mezclados, dibujados con aparente falta de orden, y con falta de sentido común en la aplicación. Destaca sobre todo la famosa raya verde que da título al cuadro, y que delimita de una forma brusca los dos lados de la cara.Y que para definir la zona más iluminada de la más obscura se emplean dos colores como el naranja y el rosa , que no se corresponden con una representación naturalista de un retrato.

La composición de colores del cuadro produjo un especial horror en el Salón de Otoño de los fauvistas en 1905, la gama de colores brillantes no sólo se aplicaban al fondo o a las ropas, sino al rostro, lo que hacía la pintura aún más provocativa.

Aspectos técnicos y estilísticos:
Matisse en esta obra combina la idea pictórica de la saturación de color, paradigma de su estilo, con un tema más íntimo y privado, el retrato de su mujer. Su estilo se decanta cada vez más por un sentido decorativo de la pintura. Su filosofia artística se podría resumir en un comentario que hizo en respuesta a una objeción que le acababa de hacer una señora, esta le dijo: «Estoy convencida de que el brazo de esta mujer (refiriendose a una figura femenina de una de sus obras) es demasiado largo». Matisse contestá: «Madame, estais equivocada, Esto no es una mujer, es un cuadro». Un cuadro no tiene que ser necesariamente idéntico al mundo que nos rodea, tal como lo demuestra Matisse con esta respuesta y con la pintura que comentamos. Matisse no ha pintado la escena tal como la veríamos realmente, y por qué habria tenido que hacerlo, no es mucho más agradable este sorprendente juego de colores, quizá más apropiado que un retrato más naturalista.
La denominación de Fauves se aplicó a Matisse y a sus amigos Dufy, Dérain, Rouault y Vlaminck, en el Salón de Otoño de 1905, donde coinciden con los primeros expresionistas alemanes, de los cuales ellos eran una variante mediterránea que manifestaba sencillament y sin trasfondo dramático y transcendental, la “joie de vivre” ilusión por la vida, de los artistas, expresión que es, precisamente, el título de otro cuadro de Matisse. El acto de presentación de las obras de estos artistas, provocó un considerable escándalo de la crítica. Entre otros vituperios se dejá caer el nombre de jaula de las fieras (cage aux fauves) refiriéndose al conjunto de artistas que hemos citado. De esta manera una tanto fortuïta quedó bautizado el movimiento presentado oficialmente como tal el año 1907.

No hay comentarios: